Una imagen que resume el fracaso del Perú como unidad. Mientras en los valles de Cusco nuestros agricultores miran al cielo con terror y las familias refuerzan techos esperando el próximo huaico, en las oficinas de la ONPE y el JNE en Lima el único tema de conversación es el reparto del botín. Los candidatos presidenciales y las autoridades están hipnotizados con la repartija de los 80 millones de soles de la franja electoral. Para ellos, la emergencia son los minutos en TV, pero para el Cusco, la emergencia es la supervivencia.
La desconexión es criminal. Mientras los partidos se pelean por quién pone más paneles, las cifras oficiales del INDECI nos escupen una realidad brutal. Casi el 70% de la superficie agrícola del Perú está en riesgo alto por huaicos e inundaciones. Hablamos del sustento de millones de familias que podrían ser borradas por la furia de la naturaleza de aquí a otoño.
Nuestra región es una de las más vulnerables ante deslizamientos y movimientos en masa. Mientras los políticos en Lima se «lavan las manos» por los escándalos de publicidad, en el Perú ya se cuentan 37 fallecidos por las lluvias en lo que va de la temporada.
Es indignante ver cómo el sistema político peruano se ha convertido en una «Mercaelección». La prioridad nacional hoy debería ser la limpieza de cauces, el reforzamiento de rutas de evacuación y el apoyo directo a los distritos en riesgo alto. En cambio, el Ejecutivo y el Legislativo parecen creer que el Perú termina en la Av. Javier Prado.
¿De qué sirve que un candidato tenga 10 minutos de franja electoral en Nativa TV o cualquier otro canal si, para cuando llegue el día de la votación, miles de peruanos habrán perdido sus casas o sus vidas? Los 14 muertos por descargas eléctricas y los decesos por huaicos no son «daños colaterales», son la prueba de que la política en el Perú ha abandonado al ciudadano para abrazar el negocio.
Cusco no quiere promesas de campaña grabadas en estudios de TV en Lima. Cusco necesita maquinaria pesada, saneamiento legal para sus escuelas y un Estado que entienda que el Fenómeno El Niño no espera a que terminen los conteos de votos.


